martes, 28 de junio de 2011

La Salud de los niños en las escuelas. Calidad del Aire Interior. (CAI)

Los niños son un grupo muy vulnerable ante la contaminación ambiental, pero los espacios en los que pasan la mayor parte del día no están adecuados a ellos. Las escuelas deberían ser una "Zona Blanca", es decir, una zona libre de cualquier contaminante ambiental.  En España encontramos escuelas cerca de líneas de Alta Tensión, casi en su totalidad, y promovido por el gobierno, en todas hay instalada una red WiFi que irradia a niños y profesores continuamente. Hay que mencionar también el uso de productos de limpieza con químicos muy agresivos, fumigaciones esporádicas y sin aviso a las familias,...iluminación deficiente,...

En este artículo podemos comprobar como es un tema de interés internacional, y como hay países en los que se toman medidas oportunas.

 


Por Armando Chamorro, ingeniero.

En la actualidad los niños pasan más del 90% de su tiempo en ambientes interiores, gran parte de ese tiempo es en sus escuelas. En el caso de doble escolaridad suele estar hasta  un 33% del día en ambientes cerrados. Los padres o tutores esperan que el ambiente escolar sea saludable y sustentable, maximizando así el potencial de aprendizaje de cada niño. En realidad, un aprendizaje integral y  efectivo requiere de aulas con características sustentables.
Aquí nos enfrentamos a un interrogante: ¿Las escuelas actuales son sustentables?

¿Qué beneficios acompañan a un estudiante dentro de un aula sustentable? 

Actualmente, se reconoce en todo el mundo los innumerables beneficios de una buena calidad del aire interior en las escuelas. Estudios realizados en EEUU muestran que las calificaciones y los puntajes de los estudiantes aumentan cuando se mejora la calidad de aire interior. Otros estudios demuestran que más de la mitad del personal académico consideraba no trabajar más en el establecimiento debido a la pobre calidad del aire interior, citando como problema principal la humedad, goteras, hongos, el bajo confort térmico y ventilación deficiente.
La responsabilidad de diseñar, construir y operar escuelas debe recaer sobre profesionales capacitados con conocimientos de sustentabilidad edilicia, donde el objetivo principal sea lograr un ambiente que potencie el desarrollo intelectual y minimice los efectos asociados con la baja calidad del aire interior.
Desde el punto de vista de ambientes interiores, se reconoce desde hace muchos años que la buena calidad del aire interior reduce enfermedades, no solo en los niños, sino también en el staff educativo, con la consecuencia directa en la reducción de costos operativos como producto de una disminución en el ausentismo laboral.  Una adecuada calidad de aire interior también disminuye los días de enfermedad en niños. En sus padres, conlleva en forma indirecta a un menor ausentismo laboral incrementando la productividad, sin hijos enfermos en sus casas o las de sus abuelos.

¿Existen normativas internacionales de sustentabilidad en escuelas? 

En la actualidad existen diversas normas internacionales que apuntan a diseñar, construir y operar escuelas en forma sustentable.
En el Reino Unido se ha desarrollado con gran éxito las normas BREEAM (BRE Environmental Assessment Method), un método de evaluación medioambiental de edificios. En el ámbito de operación de edificios existentes se sabe que la herramienta de sustentabilidad edilicia más utilizada en Latinoamérica es LEED (Leadership in Environmental and Energy Design) del US Green Building Council, la cual incluye una certificación específica para centros educativos con varios niveles de reconocimiento tales como edificio "Certificado", con sus siguientes categorías Plata, Oro y Platino. Los puntos claves de la certificación LEED son:
•    la sustentabilidad del sitio donde se encuentra la escuela,
•    el ahorro energético del edifico y sustentabilidad atmosférica,
•    el uso de materiales de construcción e insumos sustentables,
•    la reducción de consumo energético de la escuela,
•    la categorización que es la calidad del medio ambiente interior

Tal vez el punto más importante en la categorización es la calidad del medio ambiente interior, con sus tres componentes, la buena calidad de aire interior, la iluminación natural y una adecuada acústica.

Y bueno, ¿abrimos las ventanas? 

Estudios publicados por la ASHRAE (American Society of Heating Refrigeration and Air Conditioning  Engineering) han demostrado mediante estudios cognitivos que una modesto cambio en la temperatura de aire interior de solo 5 grados C afecta la habilidad de un estudiante a realizar tareas que requieran concentración mental.   Desviaciones de la zona de confort térmico produce los estudiantes una reducción cognitiva, disminución de la atención, focalizando sus energías en una búsqueda por obtener un confort térmico que no existe.
Las variables de confort térmico deben estar satisfechas para obtener el deseado 80% de bienestar en el estudiantado, que durante las clases se encuentran por lo general en una posición sedentaria con un índice metabólico bajo. El confort térmico se obtiene acondicionando el aire interior.
Como pauta primordial, el aire interior en un aula debe estar térmicamente acondicionado. Siendo generalmente las temperaturas adecuadas para un confort térmico durante actividades sedentarias
en el rango de los 20 a los 24 grados Celsius dependiendo de la época del año, la humedad relativa entre el 30 y 65% y sin ráfagas de aire.

En cuanto al aire interior, los estándares de referencia utilizados ampliamente por LEED para el diseño y operación de aire acondicionado y ventilación en escuelas son los de ASHRAE (American Society of Heating Refrigeration and Air Conditioning Engineering), organización sin fines de lucro que cuenta con representación en nuestro país y brinda actualmente apoyo local al IRAM en la normativa de acondicionamiento térmico de edificios.

Dime donde están tus niños y te diré que respiran 

Una adecuada calidad de aire interior conlleva también un acondicionamiento del aire desde la perspectiva de contaminantes. A los efectos de lograr centros educativos sustentables, las guías de LEED requieren que se evalúen los niveles de contaminantes del aire interior y del exterior en una zona inmediata a la escuela. Se ha demostrado que un cambio de localización de una escuela en una cuadra o dos puede ser significativo en la calidad del aire exterior. Por ejemplo, un establecimiento educativo cercano a una autopista puede recibir un gran aporte de contaminantes de tráfico vehicular de óxidos de azufre, nitrógeno, particulado y monóxido de carbono.    La apertura de ventanas para el ingreso de aire exterior, no es siempre lo más deseado, ya que el aire exterior en las grandes urbes, como la Ciudad de Buenos Aires, tiene un alto nivel de particulado (polvo) que debería ser filtrado.
¿Los filtros de aire son suficientes?

Gran parte del particulado en suspensión en las urbes es de escasa dimensión, desde unos pares de micrones a hasta unos cientos. Como referencia un cabello humano mide aproximadamente 100 micrones de espesor. Las partículas de escaso tamaño por lo general ingresan a las vías respiratorias inferiores (bronquios), sin ser filtradas, he de aquí la importancia de que el aire exterior ingrese a los ambientes interiores debidamente filtrado.
Por otro lado, la amplia colonización de palomas en las fachadas de los edificios porteños, implica que la apertura de ventanas tiene  una potencial exposición a hongos que se encuentran en las heces aviares, los que pueden producir infecciones en los niños.
Un control integral de plagas en el programa de mantenimiento edilicio de la escuela debe tener en cuenta este aspecto tal como lo requiere la certificación LEED. Durante las épocas donde las alergias se hacen más propensas, como en el caso de la primavera y otoño, el ingreso de aire exterior no debidamente filtrado aumenta las enfermedades respiratorias. LEED recomienda que el aire suplido a las aulas sea filtrado con filtros MERV 13, previniendo así que un gran porcentaje de aeroalergenos, tales como las esporas de hongos y polen, y otros contaminantes disparadores de asma y alergias floten en el aire interior.
Se debe tener en cuenta, que los sistemas de filtrado de los equipos de aire acondicionado tipo split o de ventana, tienen como función proteger las serpentinas de enfriado a los efectos de que se obtenga un buen intercambio de frío/calor. Por ende la función de dichos filtros no es necesariamente la de mejorar la calidad de aire suplido por el equipo.

La clave: la ventilación 

La ventilación natural debe ser tenida en cuenta, el análisis de que tipo de contaminantes se encuentran cerca de las ventanas, especialmente en pisos bajos es esencial. Por ejemplo, en calles con alto tránsito vehicular, fábricas o establecimientos que emitan gases tóxicos, solventes de pinturas, soldaduras, arenados, etc. Las tomas de aire exterior del aire acondicionado, deben encontrarse en sectores limpios para prevenir que ingresen contaminantes a la escuela.
LEED, basando sus exigencias en los estándares de ASHRAE, permite y fomenta el uso de ventilación natural, siempre y cuando los niveles de contaminantes en el aire no superen los niveles aceptables permitidos y se mantenga un adecuado confort térmico. La alternativa de la ventilación natural requieren que se provea a cada estudiante con una cierta cantidad de aire exterior a los efectos de poder diluir los contaminantes del aire interior (Ej. virus, bacterias, olores). Por ejemplo, un aula de 4 metros por 5 requiere no menos de 800 litros de aire exterior por minuto debidamente acondicionado. Los equipos de tipo Split, si bien pueden llegar a brindar confort térmico, no proveen de aire exterior, resultando su uso en un 100% de recirculación del aire del aula. Más de 40 estudios realizados en EE.UU. durante los años 1960 y 1990 demuestran que la recirculación del aire incrementa las enfermedades respiratorias, el ausentismo y el síndrome del edifico enfermo en establecimientos educativos. Es una obligación educativa tener en cuenta la necesidad imperiosa de que las aulas cuenten con los cambios de aire eficaces.
La adecuada circulación de aire debidamente acondicionado (térmica y medioambientalmente hablando, promueve el bienestar de los ocupantes de la escuela, aumenta la productividad y los reduce costos operativos del establecimiento.

¿Cómo optimizamos los edificios que tenemos? 

En cuanto al mantenimiento y operación de un establecimiento escolar, LEED también requiere que exista un plan de gerenciamiento de la calidad del aire interior, donde se tome en consideración y se prevea la contaminación producida por refacciones edilicias. Un relevamiento del edificio donde se evalúa la existencia de materiales que contengan materiales peligrosos.
En la Argentina, se destaca el amianto o asbestos, cuyas fibras producen cáncer del mesotelio, el cual fue ampliamente utilizado para aislaciones térmicas de calderas y tuberías, en revestimientos, pisos y techos, el plomo cuya ingestión produce Saturnismo, ampliamente utilizado en pinturas, cañerías y soldaduras y el mercurio, cuya ingestión produce efectos tóxicos al cerebro, utilizado en termostatos, y otros censores edilicios.
El plan de gerenciamiento de la calidad de aire debe contar con personal capacitado y asignar las tareas de prevención de condiciones que afecten la calidad del aire interior. Entre ellos de destaca el staff de mantenimiento, limpieza y personal administrativo. Antes de las refacciones, debe evaluarse como se realizan las tareas de demolición y reparación y qué impacto pueden tener sobre las áreas ocupadas, debiéndose segregar la zona de construcción de las ocupadas por educandos y educadores. La segregación debe tener barreras sólidas y se deben aislar el ingreso de personal de obra y sus materiales por zonas ocupadas.
Las exigencias básicas de una buena calidad de aire interior también requieren que los materiales que se utilicen en las refacciones tengan características sustentables, por ejemplo: pinturas con bajo nivel de solvente, exentas de compuestos cancerígenos y que su aplicación no deteriore la calidad del aire interior.

La purga de aire como etapa final en la construcción

Para terminar la refacción, es requisito indispensable el purgado del aire interior en las áreas refaccionadas antes de la ocupación de aire, incluyendo el de los mobiliarios (pupitres, mesas, escritorios, sillas), especialmente si tienen en su composición compuestos cancerígenos como las resinas de urea-formaldehido. Tal purgado debe realizarse a los efectos de que se emitan al aire los compuestos tóxicos antes de que ingresen los estudiantes al aula, fenómeno conocido en inglés como offgassing. LEED prescribe el tiempo y la cantidad de aire inyectada necesaria para un adecuado purgado como así también mediciones de la calidad del aire interior antes de ser ocupado. Los compuestos a medir incluyen en otros el formaldehido, los compuestos volátiles, el particulado, y el monóxido de carbono.
A través de una adecuada medición se constata y se garantiza una adecuada calidad de aire.

¿Cómo prevenimos? 

Buscar soluciones innovadoras que minimicen el impacto medioambiental en las escuelas es un imperativo. La salud de nuestros niños en la Republica Argentina requiere de tal compromiso, la calidad del aire interior debe ser tomada en serio.

Pensando en un viejo refrán y dándole una vuelta de tuerca, hoy podemos asegurar sustentablemente que "LO QUE NO SE VE, SI SE SIENTE". Lo sienten todos los que están en el establecimiento en sus organismos y los que somos partícipes como padres, tíos y familiares. Ver lo que no se ve es tarea de todos. 


El Ing. Chamorro, es especialista en sustentabilidad edilicia, con matricula LEED AP, fue miembro de ASHRAE New York y presidente de ASHRAE Miami. Ha brindado consultaría medioambiental para diversos edificios educativos y administrativos durante dos décadas en EE.UU. y Latinoamérica, entre ellos Columbia University, Rockefeller University of New York, Scholl Board de Broward, Miami-Dade County School District, Florida International University y University of Miami. El Ing. Chamorro reside actualmente en la Argentina y brinda asesoramiento en sustentabilidad LEED a diversas entidades nacionales e internacionales.


FUENTE: www.catalogoarquitectura.com

miércoles, 15 de junio de 2011

CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS Y SISTEMA ENDOCRINO. INFORME CIENTÍFICO

(Dario Acuña Castroviejo, Catedratico de Fisiología de la Universidad de Granada, Secretario del Instituto de Biotecnología de dicha Universidad y co-editor del Journal of Pineal Research, la principal revista científica  internacional en el campo de la Melatonina.)

Campos electromagnéticos y patologías.
Las ondas electromagnéticas generadas por corrientes eléctricas y por las microondas  (telefonía móvil, radiofrecuencias, telefrecuencias, radares civiles y militares, etc.) interfieren y distorsionan el funcionamiento normal del organismo humano. Aunque en la bibliografía científica hay cierta controversia, se han publicado con suficiente rigor metodológico diversos efectos nocivos en las personas expuestas.
Los principales efectos perjudiciales de la exposición a campos electromagnéticos son los siguientes:
  1. Trastornos neurológicos como irritabilidad, cefalea, astenia, hipotonía, síndrome de hiperescitabilidad, somnolencia, alteraciones sensoriales, temblores, mareos.
  2. Trastornos mentales: alteraciones del humor y del carácter, depresiones, tendencias suicidas,
  3. Trastornos cardiopulmonares: alteraciones de la frecuencia cardiaca, modificaciones de la tensión arterial y alteraciones vasculares perisféricas.
  4. Trastornos reproductivos: alteraciones en el ciclo menstrual, abortos, infertilidad y disminución de la libido sexual.
  5. Incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer, como las leucemias agudas y los tumores del sistema nervioso central en la infancia.
  6. Trastornos dermatológicos: dermatitis inespecíficas y alergias cutáneas.
  7. Trastornos hormonales: alteraciones en el ritmo y niveles de melatonina, sustancias neurosecretoras y hormonas sexuales.
  8. Trastornos inmunológicos: alteraciones del sistema de inmunovigilancia antiinfecciosa y antitumoral.
El riesgo potencial de estas complicaciones es mayor en los siguientes grupos de poblaciones: época pediátrica, tercera edad, mujeres embarazadas y lactantes, y, especialmente entre portadores de prótesis metálicas y marcapasos.

Campos electromagnéticos y melatonina
  • Funciones de la melatonina
La melatonina es una hormona de estrés y como tal su producción va dirigida hacia contrarrestar el mismo. La glándula pineal es un órgano localizado en el centro del cerebro, que convierte la serotonina en melatonina por la noche. Este ritmo circadiano de melatonina constituye una señal fundamental para la sincronización interna de una gran cantidad de ritmos endocrinos y no endocrinos, como el propio sueño/vigilia. Además, la melatonina es una parte vital del sistema antioxidante. Además la melatonina es una parte vital del sistema antioxidante endógeno del organismo humano. Los efectos principales de la melatonina podrían clasificarse en: a)  antioxidante; b)  antiinflamatorio; estimulante de las defensas inmunológicas. Además, la melatonina posee importantes efectos oncostáticos, reduciendo la proliferación celular en el cáncer, y neuroprotectores, quizás en parte debido a las acciones anteriores.
  • Efecto de los campos electromagnéticos  sobre la melatonina.
Estudios recientes han demostrado la capacidad que tiene la radiación electromagnética de disminuir los niveles circulantes de melatonina, tanto en animales como en el hombre.
La disminución de la producción de melatonina tiene como consecuencia inmediata la alteración del ritmo circadiano de melatonina, que provoca depresión y fatiga, síntomas bien conocidos que se manifiestan en las personas expuestas a campos electromagnéticos. Los campos electromagnéticos artificiales tienen el mismo efecto en la glándula pineal que la luz, otro inhibidor de la producción de melatonina. Pero mientras que durante la noche, la ausencia de luz estimula la producción de melatonina, la exposición a campos electromagnéticos es continua durante las 24 horas, impidiendo de este modo el proceso de síntesis nocturna de melatonina.
El descenso de  melatonina elimina esta importante hormona antioxidante y antiinflamatoria. Debido a las acciones oncostáticas y estimulante del sistema inmune, el descenso de melatonina hace que el organismo pierda estas capacidades de defensa. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la melatonina regula también la función de ciertos órganos endocrinos: las gónadas, la hipófisis, el timo y el hipotálamo.

Campos electromagnéticos melatonina y leucemia.
En 1970 aparece la primera relación entre cáncer y exposición a campos electromagnéticos, Existe una relación positiva entre leucemia, linfoma, y tumores del Sistema Nervioso Central, y exposición a campos electromagnéticos.
En adultos, varios  estudios han indicado u  aumento del riesgo de leucemia entre trabajadores en centrales eléctricas de al menos 6 veces más. Otros estudios rebajan ligeramente ese aumento de riesgo a un factor de 3.
Además, existe mucha información epidemiológica que sugiere un aumento de riesgo de ciertos cánceres  y patologías no cancerígenas asociadas a la exposición a campos electromagnéticos. Entre ellas, esclerosis lateral amiotrófica, cáncer de cerebro y leucemia.
De gran trascendencia es la evolución de los campos electromagnéticos en niños. El feto, que no produce melatonina, la recibe a través de la placenta de la madre, la cual produce más meletonina a lo largo de la gestación. El recién nacido  no produce melatonina en cantidades significativas hasta los 6 meses de edad. Por todo ello, el feto y los niños menores de 6 meses son especialmente sensibles a los campos electromagnéticos. Indudablemente, en estos casos la falta de melatonina aumenta el riesgo de patologías asociadas a las mismas: mutaciones debidas al daño del ADN y cáncer, aceleración del crecimiento de tumores, etc.
Campos electromagnéticos melatonina y cáncer de mama.
Dada la importancia de la melatonina en la regulación de las funciones endocrinas, podemos deducir que la reducción de los niveles de esta hormona podría  ser una de las claves para comprender el aumento del riesgo de contraer cáncer en las personas sometidas a campos electromagnéticos de baja frecuencia. Se ha propuesto que la supresión nocturna de melatonina podría explicar la asociación descrita epidemiológicamente entre exposición electromagnética ocupacional y residencial y el aunmento del riesgo de cáncer.
Las personas expuestas a radiación electromagnética pueden tener un riesgo aumentado de cáncer de mama, bien porque la inhibición de la melatonina  puede daar lugar a un aumento de la producción de prolactina y de estrógenos ováricos, o bien  por la disminución del efecto directo inhibidor de la melatonina sobre la proliferación celular en el cáncer de mama. En este sentido, diversos estudios indican que si la melatonina se inhibe, se elevan los estrógenos (puesto que la melatonina frena su producción), aumentando el riesgo de cáncer de mama.
Además el descenso de la melatonina por los campos electromagnéticos puede hacer que se liberen células cancerígenas que estaban quiescentes. En este sentido se ha demostrado que los campos electromagnéticos bloquean el efecto inhibidor de la melatonina sobre el crecimiento de células cancerosas.

Fuente: tarifacontraelradar.detarifa.net

viernes, 3 de junio de 2011

Avatar en la India: una montaña sagrada explotada para extraer aluminio

Por Alba Cànovas

Todos conocemos que hemos alcanzado ya el cenit del petróleo, pero lo que muchos desconocen es que el final de las reservas de otras materias minerales está sufriendo la misma suerte. Nos quedan, por ejemplo, 12 años de terbio, 17 años de oro y cinc, 31 años de cobre y 79 años de hierro, -según expuso Gauthier Chapelle en el pasado Congreso Bioneers Global del 2010-. Hace falta que hagamos el tránsito hacia otros materiales. Si ya hemos superado la era industrial, porqué continuamos dependiendo de sus materiales?

Otro tema es como afecta a la Biosfera, lugar donde vivimos, la extracción de estos materiales.
El aluminio es uno de los materiales que usamos cotidianamente: lámina para envolver alimentos, latas de refrescos y conservas, utensilios de cocina, bicicletas, carrocerías de automóviles,... Pudimos ver en octubre del 2010, la catástrofe ecológica ocurrida en Hungría y provocada por el derrame de lodos tóxicos tras la rotura de una de las balsa de contención de residuos del proceso de obtención del aluminio.



Debemos replantearnos nuestros hábitos de consumo y empezar a utilizar alternativas más saludables para nuestro cuerpo y más respetuosas con nuestra casa, la biosfera.
Podemos llevar el bocadillo en envoltorios reutilizables o en un envase, consumir bebidas en botella de vidrio y si puede ser que sean saludables, que nuestras ventanas sean de madera certificada FSC, y pensar sobre si realmente necesitamos un vehículo nuevo.
Haz en ti el cambio que quieres ver en el mundo.

En el video:
En la India, un pueblo lucha para proteger la montaña sagrada donde han vivido durante generaciones y que ahora peligra por la explotación de la mismas para extraer bauxita, materia prima para obtener aluminio.



miércoles, 1 de junio de 2011

CONGRESO DE BIOARQUITECTURA. CÓMO NOS AFECTAN LOS EDIFICIOS QUE HABITAMOS

Tóxicos que esconden los materiales constructivos, los muebles, las pinturas, detergentes o ambientadores que gastamos; hongos por humedad y falta de luz o ventilación, radiaciones naturales, como el radón, y artificiales, como las provenientes de la red eléctrica, transformadores o los propios sistemas, como el wifi, de los que nos dotamos para hacernos la vida más cómoda ... Los edificios que habitamos esconden trampas, en ocasiones mortales, tener conciencia de ello puede ayudarnos a crear ambientes realmente saludables para nuestras familias ....

De eso ha tratado el Congreso de Bioarquitectura que se celebra estos días en el Colegio de Arquitectos de Cataluña ha reunido a un buen puñado de expertos para exponer la relación entre arquitectura, clima y salud, y para explicar que hay maneras de construir que permiten vivir mejor.
El sector, muy afectado por la crisis económica, prevé que los próximos años deberá centrarse más en la rehabilitación de edificios ya existentes que en la obra nueva. Y aquí la aplicación de criterios de ahorro y eficiencia energéticos se presentan como una nueva oportunidad, tanto de negocio como de mejora de las condiciones de las viviendas actuales que, en este sentido y según Joan Josep Escobar, del Instituto Catalán de la Energía, presentan "un estado muy precario en términos generales".
No hay duda de que la arquitectura incide en el clima y en la calidad ambiental. Un ejemplo es el efecto albedo, tal y como recordó Josep Enric Llebot, secretario de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Generalidad de Cataluña durante la inauguración: la reflectividad de los rayos solares sobre las cubiertas de los edificios influye directamente en la temperatura. Se calcula que si se pintaran de blanco todos los tejados de la ciudad de Barcelona, la temperatura de la ciudad disminuiría más de un grado. Otro ejemplo sería el diseño del trazado de una ciudad que facilite, o no, la ventilación y la dispersión de sustancias contaminantes.

Además, buena parte del consumo energético y de las emisiones de CO2 proviene de los edificios, tanto residenciales como de oficinas, fábricas o centros comerciales. Pero además de la instalación de placas solares o la recuperación de aguas pluviales, la bioarquitectura va mucho más allá y se plantea los efectos nocivos que las edificaciones pueden tener sobre las personas, y como minimizarlos.

El aire interior, más contaminado que el exterior
El aire del interior de los edificios puede tener de dos a cinco veces más concentración de elementos contaminantes que el del exterior, tanto en las casas como en oficinas o escuelas. Y nuestro estilo de vida actual hace que pasemos más de un 80% del tiempo en estos espacios, según los datos aportados por la bióloga especializada en salud y hábitat Isabel Silvestre.



Este aire contiene bacterias y hongos como la legionela, pero también compuestos orgánicos volátiles y persistentes, elementos químicos y radiaciones que hacen que, en conjunto, se hable de edificios 'enfermos'. Durante años, a menudo se ha edificado sin tener en cuenta si los materiales empleados podían tener efectos sobre la salud, y en 1984 la Organización Mundial de la Salud ya afirmó que uno de cada tres edificios del planeta nos pueden estar perjudicando. Los efectos son variados y de diferente intensidad, desde irritaciones oculares o de las vías respiratorias a malestar general, somnolencia o insomnio. Pero también enfermedades más graves, como la lipoatrofia circular relacionada con las corrientes eléctricas, o el cáncer. Y se calcula que un 10% de los cánceres de pulmón se originan por la calidad del aire del interior de las viviendas.

Además del aire, factores como la temperatura, la humedad, la luz solar, la ventilación, los productos tóxicos o la vegetación tienen influencia sobre la salud de las personas que habitan los edificios. El caso de la luz solar es especialmente importante, tal y como dijo el doctor Josep Martí, del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS): es necesario que el sol penetre en las viviendas y los puestos de trabajo para evitar la falta de vitamina D que, entre otros, es clave en la prevención de la osteoporosis. La ventilación tiene también un papel fundamental para no sólo de renovar el aire, sino de eliminar las cargas eléctricas que se acumulan.

Tóxicos y radiaciones, siempre fuente de debate
Vivimos rodeados de un mar de sustancias tóxicas y de campos electromagnéticos. Y los efectos de unos y otros siempre parecen generar discrepancias incluso dentro de la propia comunidad científica.

En el caso de los productos tóxicos, presentes tanto en los materiales de construcción y los muebles como los productos de limpieza o los ambientadores, el problema es que se autoriza la comercialización sin haberlos testado adecuadamente, y es sólo a posteriori y cuando se demuestra que tienen efectos nocivos que se puede luchar para que se retiren. El caso del amianto es muy ilustrativo: pasaron décadas desde que se descubrió su toxicidad hasta que finalmente se prohibió no hace todavía diez años.

Especialmente preocupantes son los efectos de las radiaciones, de las que continuamente se presentan estudios que, como la OMS, niegan que tengan influencia negativa y que según el biólogo Manuel Portolés, a menudo están financiados por empresas del sector. Las investigaciones que ha hecho con su equipo muestran las consecuencias de vivir cerca de las antenas de telefonía móvil: fatigas, vértigos, alteraciones del sueño y de la memoria ... Portolés vaticina además que en los próximos años sabremos también más cosas sobre otras redes inalámbricas, como las wifi, que el Consejo de Europa ya se está planteando prohibir en las escuelas.


También se ha expuesto la importancia de las radiaciones geológicas, y la necesidad de estudiar las energías que emanan del suelo, especialmente allí donde hay fallas o cursos de agua subterráneos, especialmente por la toxicidad del gas radón, a la hora de diseñar un edificio y, sobre todo, los espacios donde se pasan más horas, como los dormitorios y las salas de estar.

Efectos indirectos y en pequeñas dosis
En muchos casos no hay un efecto directo e inmediato entre las causas y las enfermedades que se desencadenan, sino que se trata de mecanismos indirectos de reacción del organismo, muy a menudo por acumulación de pequeñas dosis. Por eso cuestan tanto de probar, pero el médico Pablo Arnold afirma que un edificio 'enfermo' puede afectar al funcionamiento psico-neuro-inmunológico y descontrolar el funcionamiento de todo el organismo, incluidos el sistema digestivo y la función respiratoria, y causar alteraciones en la presión arterial y la temperatura corporal.

Además, hay que tener en cuenta que al hablar de salud no se debe pensar sólo en aspectos físicos, sino también psicológicos, como explicó el experto en bioconstrucción Iñaki Alonso o la arquitecta Petra Jebens-Zirkel, para quien un edificio es mucho más que la suma de sus funcionalidades. La arquitectura nos afecta emocionalmente, y quienes más lo notan son los niños. La luz, los colores y la orientación son factores tan importantes como el uso de materiales locales, naturales y respetuosos.

Toda esta compleja suma de factores es lo que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un edificio, nuevo o para una rehabilitación. Porque existen materiales y técnicas, a menudo inspiradas en la arquitectura tradicional, que permiten crear espacios para habitar con calidad de vida.

De todos estos temas se continuará hablando el año que viene en la conferencia BAM, Bioarquitectura Mediterránea, que tiene un planteamiento participativo y abierto a muchos públicos que ya pueden colaborar desde la web.



Fuente: Anna Boluda
Sostenible.cat